Tradicionalmente se ha entendido el término comunidad como la totalidad de la vida social organizada en una localidad. La palabra comunidad tiene unas connotaciones especiales a nivel social. Sugiere asociación, colectividad, grupo, congregación. Pero más allá de una reunión de individuos, se establece como un "tipo especial de grupo social" ([v]).
Como se dijo en la introducción, toda comunidad puede surgir espontáneamente o a partir de una acción organizada y direccionada hacia la delimitación de un grupo con intereses comunes. Según NIMKOFF ([vi]) el lazo residencial con una zona es un atributo que distingue a una comunidad de otros grupos : "un grupo o conjunto de grupos que habitan una localidad ". De igual forma, el término comunidad se ha aplicado a zonas muy grandes, por ejemplo, Las Naciones Unidas, que abarcan una "comunidad internacional", e incluso existe la expresión "comunidad mundial", en cuyo caso la zona es todo el planeta.
Pero más allá de un límite puramente geográfico, una comunidad es el conjunto de límites que bordean los intereses individuales que identifican a un grupo.
Así, lo comunitario implica la existencia de una armonía o interés común suficiente para comunicarse: COMÚN-UNIDAD.
Esta organización social es para el sujeto la fuerza emocional que lo impulsa a relacionarse con el otro, a reconocer sus particularidades y a aceptarlo o no tal como es. En la interacción social el individuo aprende a convivir con la diferencia, para poder articularse a un sistema social como parte de su engranaje, y, en el mejor de los casos, aportar con sus capacidades a la comunidad.
De esta forma, se entiende el origen de lo social en lo emocional y lo sistémico en lo organizacional, como un binomio inseparable que estructura la actitud individual en lo comunitario y viceversa. Cuando alguien es acogido por otro surge legitimidad en la relación comunitaria, porque se hace legítima la existencia del otro cuando se le reconoce afectivamente.
Con referencia al sistema social, lo emocional confluye en los intereses mediante articulaciones o nodos que conforman una estructura organizada y visible que se denomina sistema.
El sistema es el conjunto de intereses que organizan lo social por razón de una interdependencia entre las personas, que se necesitan unas a otras para convivir. Entonces el proceso de conformación de una comunidad tiende a concertar emociones que trascienden la inmediatez y se convierten en nuevas formas de negociar la convivencia social, a través del intercambio de intereses. Esta convivencia es social e interesa cuando se hace pública a través de temas accesibles a la conversación, al escrutinio, a la opinión, a la acción de todo ciudadano o miembro de un grupo específico.
Teniendo en cuenta esta relación entre lo sistémico y lo emocional en el concepto de comunidad, partiremos de la definición propuesta por José Silvio (v): "... una comunidad es un tipo especial de grupo social. Un grupo social es un grupo de personas que persiguen un fin común, para lo cual establecen una red de relaciones producto de su interacción y comunicación, cuya conducta se rige por un conjunto de normas culturales y comparten intereses, creencias y valores comunes. Existe igualmente un componente afectivo, de solidaridad mutua y un sentimiento de pertenencia al grupo, el cual permite a sus miembros identificarse con él y sus patrones culturales característicos y distinguir quién pertenece al grupo y quién no."
Dados los aspectos que conforman una comunidad "real" ¿qué entendemos por comunidad "virtual"?
Cuando se habla de redes virtuales se hace referencia a individuos o grupos que interactúan para comunicarse dentro de espacios virtuales, alrededor de temas o tópicos que son de su interés. En su libro "The Virtual Community" Howard Rheingold (iv) acuña una definición de comunidad virtual basada en la cantidad de miembros, tiempo de interacción y dimensión afectiva: "Agregaciones sociales que emergen de la red cuando un número suficiente de personas entablan discusiones públicas durante un tiempo lo suficientemente largo, con suficiente sentimiento humano, para formar redes de relaciones personales en el ciberespacio."
En este contexto virtual, lo emocional y sistémico cobran un valor diferente, pero no menos importante. Las relaciones interpersonales mediadas por computador no pueden basarse en el contacto físico, la proximidad, los gestos, los movimientos, el lenguaje corporal. Estos elementos, fundamentales en la interacción real, se tornan en otros factores que intervienen en la sensación de cercanía, pertenencia y aceptación de un grupo que no tiene contacto presencial. Las características propias de la virtualidad determinan que la comunicación entre los miembros sea fundamentalmente textual y que, por lo tanto, se tengan en cuenta otros elementos de comunicación no verbal que no se basan en lo presencial.
El reto más complejo de las comunidades virtuales surge de responder a las necesidades de reconocimiento y a la correspondencia emocional en las que se basa el sistema, a partir de los medios de comunicación virtuales. Aspectos como el tono, la voz y la intencionalidad de un mensaje textual se convierten en factores fundamentales a la hora de crear lazos afectivos que sustenten el sentido comunitario. Tanto en lo presencial como en lo virtual, esta proximidad emocional debe ser una prioridad que determinará, más allá de los medios de comunicación de los que se disponga, la dimensión relacional entre sus participantes.
De esta manera se puede hablar de comunidades reales y virtuales, informales y formales que van desde comunidades comerciales hasta exclusivas comunidades científicas y de aprendizaje.